domingo, 22 de marzo de 2015

EL ENEMIGO

 Una lógica que anda en el tiempo. La vida del humano, tan breve y otras disidencias… tocan hechos en la historia reciente. Graves en sus realidades y   contextos… son ajenos hoy a nuestra  juventud. Tal es el caso de la dictadura militar, ya pasadas cuatro décadas. El  pretexto de hoy para estos apuntes, es un hecho real. El matrimonio joven digamos que eran… Juan y Lucia. El trabajaba en la sucursal del banco. Ella era secretaria del abogado. El lugar, una pequeña población a dos horas de viaje, desde Montevideo. Juan y Lucia, eran oriundos del lugar, casados hacia un par de años y muy apreciados allí.

Esplendido aquel sábado de otoño. Muy temprano en una esquina del pueblo Juan esperaba unos amigos. Iban a un asado de cumpleaños. En eso se detiene un Jeep de otros amigos y al saber que hacia le dicen…”vamos a pasar por allí, sube que aquellos se deben haber dormido…” Así que Juan va con ellos, descendiendo en el lugar del cumpleaños. Como pasa en esos casos, el asado se demora con los  “preámbulos”.  Después la sobremesa  ocupa la tarde, con la charla y los juegos de cartas…entre amigos que se conocen de siempre. Día de cero trabajo…cero reloj… cero  corbata…sin tiempo…

Esa noche, luego de una cena liviana…fue día de calor y poco apetito. Ven algo de TV y se retiran a descansar. El sueño llega enseguida. De pronto, en la madrugada un ruido espantoso los impulsa a saltar de la cama. Coches que se detienen, gritos de mando y la puerta de la casa que es arrancada de cuajo. Soldados entran al cuarto, esposan a Juan, le ponen una capucha y lo sacan con violencia. Se siente a muchos por otros ambientes del hogar. Ruidos de muebles y de vajilla que se rompe. De pronto mas gritos, los coches se van y vuelve el silencio.  El perro muy golpeado gime de dolor en un rincón…

Aquella noche nadie siguió durmiendo en el pueblo. La gran mayoría iba llegando a la casa agredida. Era unánime la certeza sobre la confusión con Juan, en los que buscaba tranquilizar a Lucía. “Vas a ver, mañana o pasado está de vuelta cuando vean que no tiene nada que ver, en lo que sea…” le repetían una y otra vez a quien era presa de la desesperación. No era por decir algo. Era sincera y unánime la certeza, en todos, sobre Juan. Aquella gente del pueblo muy solidaria, se unió en rodear a la vecina, en el arreglo de los daños a la casa, en otras urgencias y en buscar noticias de Juan, desde el lunes.

Aquel domingo el pueblo hervía en comentarios. Un grupo de vecinos se junto a planificar donde, al otro día, podían averiguar  por Juan. Bien temprano partieron a Montevideo. A la tardecita hubo una especie de asamblea para informar. El resultado fue nada. Bueno, decían, es el primer día. Pero los días fueron haciéndose semanas. Y estas meses. Y se estaban por cumplir tres meses y nada. A Juan se lo había tragado la tierra. Cuando a dos días de que se cumpliera  el tercer mes, llega a la casa un Jeep con soldados. Desciende uno que dice…” Tiene  que llevar ropa a esta dirección” y le da un billete.    

La noticia corrió como reguero de pólvora. Y el pueblo estallo de alegría... ¡Juan vivía..!! Y pronto Lucia lo pudo visitar. Y recién ahí se supo que había pasado. El ejercito tenia detectada una célula del MLN en aquel pueblo. ¿Por qué no los detuvieron? Porque supieron  que habría una reunión regional allí. Y los vigilaban esperando.  Los amigos que llevaron a Juan al asado, eran la célula e iban a la reunión esperada, que sería en una chacra vecina. Y al anochecer, en plena reunión, los copo el ejército. Como a la célula la venían siguiendo, que Juan subiera al Jeep, lo coloco como parte del grupo.

También se supo algo de su peripecia en esos tres meses. Tuvo una primera etapa terrible y muy dura y luego otra de “recuperación” antes de avisar que le llevaran ropa. La etapa “dura”  anula noción de tiempo, ni el sueño, ni el día ni la noche. Como en la segunda pudo “contar” un mes, eso hace que la primera fue de dos meses, donde todo se reducía a varias preguntas: ¿Qué mensaje te dieron? ¿Con quién tenias que encontrarte? ¿Quiénes son los otros de tu célula?…Juan no tenía respuestas. Pruebas no existieron.  Pero si la “convicción” en los carceleros de su “culpabilidad”. Sufrió seis años de cárcel.


Félix Duarte    


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